
Si el tema a fotografiar presenta movimiento, como un salto de agua, un torrente de un río etc. Es el momento de jugar con la velocidad de obturación de la cámara. Colocando la cámara en el trípode experimentando con diferentes velocidades de obturación, principalmente lentas de medio segundo o mas. Es cuando el agua pierde su forma y se transforma en un elemento irreal, adquiriendo movimiento y una textura sedosa que proporciona a la imagen una sensación de serenidad. Todo lo contrario si queremos transmitir la sensación de fuerza y poder en ese caso tendríamos que utilizar velocidades elevadas
Para obtener estos prolongados tiempos de exposición hay que realizar la toma en lugares sombríos con poca luz o bien utilizando un filtro gris neutro.



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